



Una de las metas sanitarias al 2010, a nivel país y dentro de la comuna, es alcanzar la etapa de eliminación avanzada de la tuberculosis, enfermedad respiratoria menos común que en épocas pasadas, pero igualmente peligrosa la cual, si no es tratada oportunamente, puede acabar con la vida del paciente infectado.
En Los Ángeles y dentro la provincia se han detectado varios casos de esta patología en los últimos años, los que han afectado principalmente a personas adultas y adultos mayores. Algunos de estos portadores han transmitido el mal a menores de edad.
La tarea para los cinco Cesfam de Los Ángeles el 2009 es, en este sentido, detectar la mayor cantidad de infectados, como paso previo a la erradicación de la enfermedad.
Para ello, existe un compromiso de gestión adquirido, el cual establece la toma de 50 baciloscopías –examen que detecta el bacilo de Koch, causante de la patología- por cada mil usuarios del sistema.
El 2008, la mayoría de los Cesfam cumplió con este desafío. El Cesfam Dos de Septiembre lo hizo con creces, cursando el examen a 161 pacientes por cada mil; mientras que el Cesfam Santa Fe y el Cesfam Norte, sobrepasaron levemente los 50 usuarios comprometidos.
No fue así en el Cesfam Nororiente y Sur, establecimientos que no lograron llegar a las 50 tomas de examen por cada mil consultas de morbilidad durante el año pasado.
Así, el llamado de las autoridades locales de Salud es a quienes presenten los síntomas de esta enfermedad, para que concurran a efectuarse gratuitamente este análisis ante la menor duda de padecer tuberculosis, en cualquiera de los establecimientos de la red comunal.
LA BACILOSCOPÍA
La tuberculosis se presenta de manera muy discreta y aleatoria. La baciloscopía permite detectar la presencia de los bacilos de Koch, microorganismos que se propagan por el aire y que pueden permanecer latentes, dentro de un cuerpo, durante varios años.
Si el sistema inmunitario no logra controlar la infección, se produce una forma activa de la enfermedad, muchos de cuyos síntomas, como tos y desgarros, son muy parecidos a cualquier mal que se transmite por vía aérea, como la influenza u otros.
“El bacilo primero se aloja en los pulmones, pero también puede afectar otras partes del organismo. Puede irse a nivel cerebral, a nivel de riñones, a nivel de huesos, pero lo más habitual es encontrarlo en los pulmones. Lo que hace ahí es producir especies de cavernas y ésas disminuyen la función respiratoria, entonces la persona empieza con dificultad respiratoria, con disnea, frente a un ejercicio físico se cansa más rápido, etc.”, detalla la enfermera encargada de este tema en el Cecof Las Azaleas de Los Ángeles, Jacqueline Vásquez.
La profesional explica que la baciloscopía es una muestra que va en un frasco negro donde se ponen dos a tres esputos o desgarros. Una de éstas se toma en la tarde, y la otra en la mañana. En el centro de atención primaria se rotula y desde ahí se envía al laboratorio del complejo hospitalario, para su análisis.
Los resultados están a disposición en un plazo de dos semanas tras lo cual, si el resultado es positivo (existen bacilos de Koch), se inicia el respectivo tratamiento, el cual se administra por vía oral, por un periodo de seis meses en promedio.
Se trata de una combinación de fármacos que se aplican en 50 dosis, una por día. En el segundo periodo de tratamiento se administran otras 32 dosis en promedio, dos por semana.



