



Un total de seis millones de dólares destinó el Ministerio de Agricultura, a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), para apoyar emprendimientos ejecutados por pueblos originarios a lo largo del país, en el período 2006-2010.
Fueron recopilados por la Fundación en el libro “Creando valor nuevo a partir del conocimiento ancestral: Innovación en los sistemas productivos indígenas”, que muestra cómo agrupaciones de agricultores han creado nuevas fuentes de ingresos, que les han permitido entrar a los mercados con productos y servicios con un valor agregado, fruto de su identidad cultural.
En el período 2006-2010, FIA ha apoyado 42 iniciativas, beneficiando a 1.200 personas de origen atacameño, aymara, collas, mapuche, pehuenche y huilliche, con una inversión total de $ 5.600 millones, de los cuales la institución aportó $ 3.300 millones (US$6 millones).
Las iniciativas están orientadas a los sectores forestales; turismo rural; ganadería; agroindustria; inserción y consolidación de productos agroalimentarios y forestales indígenas; utilización sustentable de los recursos marinos; turismo ecológico; gestión de recursos; alfabetización digital rural en cooperativas campesinas y técnicas artesanales.
A nivel país, están las regiones de La Araucanía, Arica y Parinacota, Los Lagos y Antofagasta; y del total de beneficiarios, un 27% es de origen mapuche y aymara. En el 2009 representaron 12,4% del gasto de la institución.
Uno de los instrumentos de FIA más utilizado es la Gira Técnica, con 21 iniciativas. Busca incentivar a que conozcan experiencias desarrolladas por otros grupos –en lo posible, también indígenas en Chile y el extranjero. También, 11 proyectos y 6 programas de Innovación Territorial (PIT), además de consultorías y los estudios.
BENEFICIARIOS
El director ejecutivo, Rodrigo Vega, señaló que “la FIA ha apoyado desde sus comienzos proyectos de innovación en beneficio de los pueblos originarios del país. Las iniciativas no sólo han tenido una importante participación, sino que han fomentado actividades económicas en realidades culturales específicas”.
Durante el período 2006-2010 el tema indígena pasa a ser oficialmente uno de los ejes de trabajo para FIA. “Innovación y pueblos originarios no son antónimos. El conjunto de los recursos naturales y patrimoniales de estas comunidades puede ser un inmenso activo de creación de valor nuevo, con nuevos productos y servicios, con nuevas formas de producir, procesar, vender y gestionar”, precisó.
EMPRESARIOS
El texto fue elaborado por el Comité de Asuntos Indígenas de FIA, creado al alero de los lineamientos del Gobierno que estableció unidades para esta temática en todas las reparticiones. Recopiló y sistematizó la información sobre Proyectos, Consultorías, Estudios, Giras Técnicas y Programas de Innovación Territoriales y contó con el apoyo de la ONG Posicionamiento Local (POLOC) para extraer aprendizajes de la experiencia institucional y hacer recomendaciones para el trabajo futuro a las entidades de apoyo a los pueblos originarios.
Entre los contenidos, destacan antecedentes generales sobre los pueblos indígenas; la política gubernamental sobre el tema; un recuento de las propuestas ejecutadas por pueblos originarios apoyadas por FIA; estadísticas; lecciones aprendidas y recomendaciones. La publicación se encuentra a disposición de los interesados en los Centros de Documentación de FIA.
TRES PROYECTOS MAPUCHES
En el 2005, se realizó un estudio de factibilidad técnica, económica y comercial, para la producción de merkén. Se constató que el público masivo conoce y tiene una alta valoración de este producto, lo que da cuenta de su importante posicionamiento en el mercado. Presenta una gran demanda insatisfecha en el mercado local, pero especialmente en el extranjero.
El proyecto “Producción y procesamiento de ají merkén con alto valor agregado” fue cofinanciado por FIA y ejecutado por la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica de Temuco (UCT). Se inició en diciembre de 2006 y está por culminar, con una inversión de 30 millones de pesos, 50% proviene de FIA y 50% del Programa Araucanía Tierra Viva.
El objetivo era promover la diferenciación y el aumento de valor y de volumen de un producto tradicional para beneficiar a familias mapuches. El merkén aumentaría su calidad y rentabilidad, accediendo a los mercados internacionales como producto gourmet, y al mercado local formal. Ya se vende en el mercado nacional y local, de manera formal e informal.
Se contemplaba generar unidades productivas y plantas procesadoras en comunas donde se concentraban los grandes productores. El modelo de gestión propuesto se basa en la integración vertical de productores mapuches con otros actores de la cadena de valor del merkén, con una participación directa en utilidades sobre productos finales o productos intermedio licitados a distribuidores. Además, crear la marca registrada “Merkén mapuche Araucanía”, asociada al cumplimiento de un protocolo de producción y origen, la cual acompaña al producto hasta el consumidor final.
Los principales resultados han sido la identificación y caracterización de cepas de ají cacho de cabra, nativas y exógenas, validadas para el territorio; habilitación de 5 plantas de proceso parar elaborar merkén en las comunas de Lumaco, Los Sauces, Angol, Temuco y Nueva Imperial; grupos de productores por comuna, organizados y articulados a través de equipos Proder y Prodesal, coordinados por la UCT; y se obtuvo un merkén de calidad certificada, homogéneo, protocolizado y certificable, dirigido a mercados locales, nacionales e internacionales gourmet.
ESCUELAS
Las Escuelas de Informática y Ciudadanía o Telecentros corresponden a un proyecto piloto del 2007 al 2009. La inversión FIA fue de $ 30 millones, de los cuales 25 estuvieron destinados a la implementación de las escuelas y 5 a visitas a terreno y para la elaboración de un video documental relativo a la experiencia.
Fueron implementadas en las comunas de San Esteban (Región de Valparaíso) y de Toltén (Región de La Araucanía), con las cooperativas San Esteban y Pocoyán respectivamente. Participó CDI-Chile (Comité para la Democratización de la Informática, ONG Brasileña) como ejecutor del proyecto, y los municipios. La cooperativa de San Esteban es productora de carne de conejo, teniendo como mercado a Santiago. Pocoyán produce papas y semillas de papas, las cuales son comercializadas en de la Araucanía.
Se hizo un concurso abierto a organizaciones campesinas indígenas y no indígenas, para que en sus instalaciones se habilitara un espacio físico donde operaría la escuela de informática y ciudadanía. Entre los postulantes se seleccionaron las organizaciones con trayectoria y estructura organizacional definida. Contemplaba adaptar a sectores rurales la metodología de alfabetización digital desarrollada por CDI para sectores urbanos, la cual se basaba en los postulados de la Educación popular.
La idea era transformar al productor y a su entorno no sólo para incrementar su competitividad, sino para generar desarrollo en toda la comunidad local, a través de la implementación de un Telecentro que operará como Escuela de Informática y de Ciudadanía (EIC). Cualquier grupo local puede solicitar cursos en un tema de interés, ante lo cual tanto el capacitador, como el grupo aprenden sobre ese tema utilizando las herramientas informáticas que ofrece el Telecentro.
Como resultados está el espacio físico instalado en las dos organizaciones campesinas, con computadores en red, Internet, webcam e impresora. Hay un equipo humano que pertenece a las organizaciones campesinas, encargado de liderar este espacio de formación y de capacitar a sus pares. Se obtuvo un modelo aprendido y traspasado a Indap, gracias a un convenio establecido entre esa institución, FIA y la Asociación de Telecentros de Chile (ATACH).
PROYECTO CHAPÉN
Del 2004 al 2006, se ejecutó el proyecto “Cadena de Desarrollo de la Corporación Kom Kelluhayin: Producción–Transformación–Certificación”, para consolidar un sistema de producción, acopio y comercialización de especies y productos certificados, para los miembros de la Corporación Kom Kelluahyin. Participaron 83 agricultores y sus familias; Kelluhayin como organización de segundo nivel, y la Pontificia Universidad Católica sede Villarrica como responsable del proyecto, además de las instituciones financistas FIA y Fosis.
Contemplaba impulsar inversiones en predios familiares (capacitación, asistencia técnica, infraestructura e insumos) para mejorar rendimientos aplicando buenas prácticas agrícolas; hacer operativo un sistema de sellos y certificación de productos locales (origen campesino, buenas prácticas agrícolas, principios de comercio justo); y comercializar los productos a través de un centro de acopio con sala de proceso, orientado a la gestión de negocios. Los agricultores fueron seleccionados de acuerdo a inversiones anteriores, cumplimiento de protocolos de producción limpia, venta en ferias tradicionales, asistencia a los talleres de aprendizaje, trabajos solidarios e interés demostrado en el desarrollo del proyecto. A los pocos meses de ejecución, el proyecto comenzó a ser conducido por la propia Corporación Kom Kelluahyin y fue rebautizado con el nombre Chapen, palabra mapudungun que significa “cadeneta del tejido con lana”. También se incorporó al proyecto el uso sustentable de los recursos locales a partir de la valoración del concepto de biodiversidad, como valoración de la diversidad cultural y de la diversidad biológica.
Se invirtieron $ 28 millones. Se creó un Sello Ético, el cual le permitió a Kom Kelluahyin prescindir ante el público general de otro tipo de certificaciones externas, logrando transmitir confianza en la calidad de sus productos, pese a no tener resolución sanitaria o certificación orgánica. Esto agregó valor a productos, lo que a su vez ayudó a mejorar precios e incentivó a mantener la calidad. También hubo ferias estacionales.



