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SAG Y MUNICIPIO INICIAN CAMPAÑA DE CONTROL Y ELIMINACIÓN
Alerta por brote de polilla de la uva en área urbana de Los Ángeles
El insecto fue encontrado en las últimas semanas por el Servicio Agrícola y Ganadero, específicamente en el sector nororiente de la capital provincial de Biobío.

El director regional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Eduardo Fuhrer, confirmó ayer la detección de un brote de la polilla del racimo de la vid (Lobesia Botrana) en el área urbana de Los Ángeles.
En la propia capital provincial de Biobío, el representante de este organismo precisó que el insecto fue encontrado durante las últimas semanas en dos trampas instaladas por el SAG para labores de vigilancia, específicamente en el sector nororiente de esta ciudad.
“Una vez detectado este brote se han tomado todas las medidas establecidas por el SAG para el control y la erradicación de este insecto, por lo cual estamos trabajando en forma coordinada con la Municipalidad de Los Ángeles, al igual que en otras comunas involucradas frente a detecciones similares”, explicó Fuhrer.
Al mismo tiempo, dijo que en la región del Biobío se han encontrado ejemplares de Lobesia Botrana en las áreas urbanas de Chillán, Chillán Viejo y San Carlos, además de las áreas rurales de Trehuaco, Portezuelo y Quillón, lo que ha implicado establecer un área reglamentada de 5 kilómetros de radio de la zona de los brotes para la aplicación de medidas de eliminación.
Agregó que en el área reglamentada urbana los propietarios de las viviendas deben permitir el ingreso de inspectores del servicio, a fin de poder realizar la descarga de fruta de la planta, indicando a la vez la importancia de abstenerse del traslado de fruta hacia otras áreas de la región, ya que se encuentra regulado por protocolos establecidos por el SAG.
Originaria de Europa, la polilla del racimo de la uva fue detectada por primera vez en nuestro país en la zona de Linderos, región Metropolitana, en abril del 2008.
Esta plaga, que no afecta la salud de las personas, ataca a los viñedos. Su larva provoca un daño directo al alimentarse de los racimos, produciéndose una pudrición y deshidratación de las bayas, situación que hace disminuir los rendimientos de las viñas.

CONTROL
A partir de ayer funcionarios del SAG efectúan un recorrido por las áreas con viviendas de Los Ángeles, con el objeto de realizar un catastro de las propiedades con presencia de parrones en su interior y notificar a los propietarios de las acciones a desarrollar, como la eliminación de los racimos de uva para erradicar la plaga.
“Requerimos el compromiso y apoyo de la comunidad con el desarrollo de nuestra labor”, enfatizó Fuhrer, al comentar las acciones y medidas de control.
“El procedimiento consiste en que nosotros notificamos primero a cada una de las casas mediante un documento y posteriormente, o si se puede hacer en el mismo momento, ingresamos a la casa o, si no, concertamos una visita en la fecha en que estén los moradores”, explicó.
En tanto, el coordinador regional del programa Lobesia Botrana del SAG, Eric Arévalo, señaló que en general “hay varias actividades de control, que dependen de la época, del desarrollo de la fruta y de los lugares donde se encuentran. Por ejemplo, en Chillán se está ocupando un trabajo de control biológico, agrupando enemigos naturales de las plagas”.
Otro método es el control químico, puntualizó, “pero es una alternativa en ciertos periodos muy acotados, no podemos esperar a aplicar un control químico muy cercano a la madurez o cuando la fruta está empezando a aparecer pintona, por los riesgos para el consumo”.
Y por último, añadió, está el control mecánico, “que viene siendo quizás el más eficiente del punto de vista que uno le quita el lugar donde la polilla se reproduce y vive”.
Arévalo precisó que las medidas de control que se aplicarán en Los Ángeles estarán enfocadas en una primera etapa al sector norte de la ciudad, desde las calles Alemania (población Galvarino), Néstor del Río y Valladolid.
“Para ello hay un equipo de técnicos que va a pasar a todas las casas del perímetro indicado, haciendo o entregando el mensaje de la eliminación de racimos, por lo cual es muy importante la colaboración de la comunidad”, insistió.
Señaló que en el caso de que alguien quiera aplicar la medida de control en forma particular, “debe cortar el racimo, meterlo en una doble bolsa plástica, destruirlo y colocarlo dentro del depósito de basura domiciliaria; esta basura va a un relleno sanitario donde se dan las condiciones para que se destruyan esos racimos”.
“Y la otra alternativa”, agregó, “es esperar a que pase personal del servicio (SAG), nosotros hacemos el corte y eliminamos todo lo que pudiera generarse como residuos”.
Junto con ello, destacó el profesional, “nosotros estamos realizando controles en carreteras en la provincia de Ñuble, y también se va a hacer en el corto tiempo en la provincia de Biobío, con fiscalizaciones a vehículos de carga que abastecen de fruta, para revisar el contenido y si están cumpliendo con las condiciones que el SAG ha determinado para evitar la diseminación de la plaga”.
Por su parte, el médico veterinario de la dirección comunal de salud, Patricio Vigneaux, afirmó que el trabajo del municipio angelino está “orientado a coordinarse con las organizaciones comunitarias y, a través de éstas, con los propietarios de las casas, sensibilizarlos para que permitan el ingreso de los técnicos y verifiquen si hay parrones afectados, y, si los hay, que dejen realizar las acciones de control contempladas; y lo segundo es disponer de camiones recolectores de basura para recoger las uvas que ellos vayan cortando para llevarlas al vertedero y proceder a su destrucción”.

El insecto

La polilla adulta es de tamaño pequeño, aproximadamente de 1 centímetro, y tiene sus alas de color marrón con tonos claros y oscuros.
La larva o gusano del insecto se alimenta de las flores y frutos de las parras, deshidratando y pudriendo el racimo.